Traduciendo y divulgando, que son gerundios

TRADUCIENDO Y DIVULGANDO, QUE SON GERUNDIOS

martes, 11 de diciembre de 2012

¿Comida orgánica? Ecológica, gracias

Alimentos orgánicos, inorgánicos y ecológicos

Los alimentos ecológicos se producen sin pesticidas ni fertilizantes sintéticos. En los países anglosajones se utiliza la expresión “organic food” para los alimentos de producción ecológica, con lo que a veces nos encontramos con textos (en especial procedentes de países latinoamericanos) que ensalzan a los “alimentos orgánicos” frente a los “alimentos inorgánicos”, que son muy malos.

El caso es que tanto los alimentos orgánicos como los inorgánicos son imprescindibles para nuestra dieta. Me explico. El adjetivo “orgánico”, desde un punto de vista científico, se emplea para aquellos compuestos que contienen carbono (símbolo químico C). Los seres vivos estamos construidos por tres tipos de compuestos orgánicos: las proteínas, los carbohidratos y las grasas, que producimos y consumimos; de ahí que a la química orgánica, la química del carbono, también se la denomine química de la vida.

Pero resulta que hay otros compuestos que son absolutamente necesarios para mantenernos no ya sanos, sino con vida, y que son inorgánicos (no contienen C): el agua, el oxígeno y los minerales. El oxígeno lo obtenemos con la respiración, como todo el mundo sabe, pero los minerales y parte del agua nos llegan a través de los alimentos. Por ejemplo, la acelga es muy rica en potasio, necesario para la transmisión del impulso nervioso y la actividad muscular.

Los alimentos ecológicos son otra cosa. Os invito a conocer la cooperativa de consumo responsable agroecológico “La Garbancita Ecológica”, de la cual formo parte.
video

Así pues, ¡consumamos alimentos orgánicos e inorgánicos! Y si son ecológicos, mucho mejor.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Taxonómicamente hablando, Catha edulis

El problemilla de la nomenclatura

Sin constituir una mala traducción, no puedo evitar hablar de este clásico: interesante noticia de El País sobre el consumo de qat, una hierba estimulante, en Yemen.


Atención al nombre científico que se le atribuye: catha edulis. Correcto: Catha edulis

¿Tan importante es la mayúscula? Pues sí. La ciencia que trata de la clasificación de los seres vivos es la taxonomía. Una de sus subdisciplinas es la nomenclatura, cuyo objetivo es identificar a cada organismo con un nombre característico; así se evitan, entre otras cosas, confusiones derivadas del nombre común que recibe en cada región. Un ejemplo: la graja. ¿O es el grajo? ¿Es lo mismo o no? Pues si las dos denominaciones se corresponden con la especie Corvus frugilegus, entonces sí. Para embrollar aún más las cosas, en algunas regiones se le llama grajo al estornino (Sturnus unicolor), al cuervo (Corvus corax), al mirlo (Turdus merula)… Un lío, vamos.

Graja (Corvus frugilegus)
Estornino (Sturnus unicolor)


Cuervo (Corvus corax)

Mirlo (Turdus merula)

Es por este afán de precisión por lo que la nomenclatura tiene unas reglas tan estrictas. Volvamos a Catha edulis. Esto una especie, de nombre común qat. Las denominaciones de las especies siempre constan de dos palabras: el género (en mayúsculas) y el epíteto específico. Podemos abreviar: C. edulis. El género es un categoría taxonómica más amplia que la especie. Así, el género Catha incluye las especies C. edulis, C. acuminata, C. alaternifolia… pero no la edulis, la acuminata, la alaternifolia, que son sólo los epítetos específicos, epítetos de la especie pero no la especie en sí. Muchas especies comparten epítetos específicos; por ejemplo, Mytilus edulis que es nada menos que el mejillón. Si nos quedamos con “voy a probar unos edulis” no sabremos si nos vamos a pillar un colocón de qat o si estamos de mariscada (por cierto, edulis significa “comestible”).

Pero en el artículo sí han acertado en escribir la especie con cursiva, otra de las reglas de la nomenclatura: los géneros y las especies deben escribirse con un “tipo de letra” distinto al del resto del texto. Si escribimos a mano podemos utilizar el subrayado.

Así que, por mucho que nos duela, no somos los sapiens.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Etileno y los tomates


Fitohormonas en los alimentos

Recomiendo el magnífico documental “Food Inc.” (Robert Kenner, 2008), en el que se exponen los entresijos del negocio de la agroindustria. He querido revisitarlo y me he dirigido, como no, a YouTube. Busqué la versión original subtitulada; no hay nada mejor para cazar los gazapos traductoriles. En efecto, en la primera parte del documental (está subido en 7 capítulos), a partir del minuto 1:48 encuentro esto:

“No hay estaciones del año en el supermercado norteamericano. Ahora hay tomates todo el año, cultivados alrededor del mundo, cosechados cuando aún están verdes y forzados a madurar con gas etílico.”


¡Aquí lo tenemos! Locución original: “ethylene gas”; traducción correcta: “etileno gaseoso”. Me temo que el “gas etílico” tiene poco que ver con los tomates y más con las berzas… también llamadas cogorzas o más comúnmente borracheras de aúpa.

Pero ¿qué pinta entonces el etileno con los tomates? El etileno es una hormona vegetal ¿sorprendidos? Sí, los vegetales también son regulados por hormonas (también llamadas fitohormonas), pero su variedad es mucho menor que las que encontramos en el mundo animal. Se clasifican en tan sólo cinco tipos, uno de los cuales lo constituye, por sí solo, el etileno. Al ser tan poquitas, todas participan en varios procesos fisiológicos distintos: el etileno interviene, entre otros procesos, en el envejecimiento de las hojas y flores, en el geotropismo de las raíces (búsqueda del suelo), y en la maduración de los frutos. Aquí es donde aparece nuestro tomate.

Es una práctica habitual en la agroindustria recoger la fruta cuando aún está verde y madurarla artificialmente en cámaras: de esta manera se aseguran de que no llegue “pasada” al mercado. ¿Cómo lo consiguen? Inyectando etileno gaseoso en las cámaras, lo cual provocará la maduración.

Claro que no hay como el sabor y la vitalidad de la fruta madurada en el árbol. En el punto justo de etileno.

Fórmula del etileno: CH2=CH2